Las limpiezas láser industriales eliminan contaminantes, óxidos, pinturas y recubrimientos de las superficies mediante haces láser. Los procesos permiten actuar sobre zonas concretas o sobre superficies completas, con parámetros adaptados a las geometrías de las piezas y a las características de los materiales. Sus aplicaciones facilitan las preparaciones de componentes antes de operaciones como soldaduras, pinturas o uniones de piezas.
Los funcionamientos se basan en las absorciones selectivas de energías por parte de las capas que se desean retirar. Los calentamientos rápidos provocan sus vaporizaciones, descomposiciones o desprendimientos, mientras que los ajustes de las potencias, las duraciones de los impulsos y las frecuencias permiten controlar las interacciones con los sustratos. Las selecciones de las fuentes láser también dependen de las longitudes de onda, las calidades de los haces y las tolerancias de enfoque necesarias para trabajar sobre superficies irregulares.
Entre sus aplicaciones se encuentran las eliminaciones de óxidos y corrosiones, las retiradas de pinturas y revestimientos metálicos, las limpiezas de moldes y matrices, y las preparaciones de superficies para soldaduras. También se utilizan en componentes de aluminio y piezas industriales sometidas a procesos de mantenimiento. Las limpiezas selectivas pueden reducir las necesidades de enmascarados cuando solo es necesario retirar recubrimientos en determinadas zonas.
A diferencia de los chorreos abrasivos y los decapados químicos, los procesos no requieren materiales abrasivos ni sustancias químicas agresivas para realizar las eliminaciones. Esto reduce los residuos asociados a dichos consumibles. Las configuraciones de los equipos pueden adaptarse a las aplicaciones y a las integraciones en líneas de producción automatizadas. Los resultados dependen de las naturalezas de los contaminantes, los materiales base y los parámetros de funcionamiento seleccionados.