Existe una forma de tratar emulsiones oleosas, especialmente adecuada para pequeñas cantidades diarias, es mediante un destilador a presión atmosférica.
A través de un proceso de destilación simple, separa el aceite de corte del agua, que se recupera en un depósito separado para su reutilización. Al final del proceso, el aceite queda en el fondo de la caldera y puede descargarse fácilmente mediante una válvula inferior o inclinando la instalación.
La ebullición del agua se lleva a cabo mediante una camisa de calentamiento periférica llena de aceite térmico, calentada por una resistencia eléctrica. Los vapores se conducen a un condensador enfriado por circulación de aire (o por agua en circuito abierto).
El agua destilada se recoge en un depósito lista para ser reutilizada. Durante el proceso, la planta no produce emisiones.
El sistema es muy versátil y no se ve afectado por variaciones en la composición de las aguas residuales,como ocurre con otros métodos.
El agua tratada con las unidades Formeco no requiere tratamientos adicionales.
Genera un ahorro económico al reducir el consumo de agua y la necesidad de eliminación externa de residuos.
El funcionamiento totalmente automático requiere una intervención mínima por parte del operador y es fácil de usar.