Después del salado de los jamones, es necesario realizar un lavado con agua para eliminar los restos de sal de su superficie. Actualmente, esto genera un alto consumo incontrolado de agua, que se desecha con una cantidad elevada de sal, causando problemas de contaminación y altos costos de depuración, además de la eliminación de los residuos generados.
Con esta eficiente línea logramos:
- Reducción del 80% del desecho de la sal exterior en el proceso de lavado.
- Importante reducción del consumo energético.
- Resultado perfecto en la limpieza de los jamones.
- Gran contribución a la preservación del medio ambiente.
El jamón se coloca en una cadena especial de acero inoxidable que lo transporta hacia el interior de la máquina desaladora. La acción del aire a alta presión que sale por las toberas barre los granos de sal de la superficie del jamón. La sal se recoge en la tolva inferior de la máquina y se recupera mediante un tubo sinfín.
A continuación, los jamones pasan a la lavadora, donde un sistema de rociadores dispara agua a presión, permitiendo controlar el consumo de agua necesaria y logrando un consumo de menos de 1,5 litros por pieza. Esta agua es canalizada hacia el desagüe de la máquina. El jamón sale de la lavadora perfectamente limpio y listo para ser colgado.