Las soluciones monofásicas para ascensores están diseñadas para permitir la instalación y el funcionamiento de sistemas de elevación sin necesidad de conexión a una red eléctrica trifásica. Estos sistemas gestionan el consumo energético del ascensor, limitando la potencia máxima requerida y simplificando la infraestructura eléctrica necesaria en el edificio.
El sistema controla el consumo máximo del ascensor, manteniéndolo en torno a 500 W en cualquier situación de funcionamiento. Para ello, aprovecha la energía generada durante las fases de frenado del motor, que se almacena en acumuladores y se reutiliza en ciclos posteriores. Esta gestión energética permite que el ascensor continúe funcionando durante un periodo prolongado incluso tras un corte de suministro eléctrico, sin necesidad de incorporar una fuente de alimentación ininterrumpida.
Además de reducir la potencia demandada a la red, el sistema contribuye a disminuir el consumo en modo de espera y a optimizar el funcionamiento del variador de frecuencia. La solución puede integrarse tanto en ascensores de nueva instalación como en proyectos de modernización y es compatible con sistemas de generación solar, lo que permite reducir aún más el consumo energético procedente de la red eléctrica.