Están elaboradas con fibras naturales trenzadas en espiral. Presentan un tono cálido, con ligeras variaciones doradas propias del yute sin teñir, lo que les da un aspecto orgánico y artesanal. La textura es gruesa y ligeramente rugosa, lo que resalta el entramado de las hebras y aporta profundidad visual y una sensación acogedora al espacio.